‘I’m still here’, en caída libre

Me quedé bastante pillado cuando Joaquin Phoenix anunció en 2008, de repente y sin que nadie lo esperase, su retirada del mundo del cine para dedicarse a ser músico de rap. Creo que todos los que seguimos este mundo nos quedamos así porque es muy extraño que un actor joven con una carrera que no para de crecer de repente no quiera actuar más, y más aún si el motivo es dedicarse al rap, ese género musical que mucha gente se toma a coña.

Petrificados nos quedamos todos más bien cuando el bueno de Joaquin empezó a dejarse ver con un aspecto demacrado y harapiento luciendo siempre gafas de sol y con una actitud que más que de una estrella mediática parecía de un vagabundo escapado de un manicomio. Lógicamente la prensa sensacionalista y todo el mundo en general, para qué engañarnos, bombardeó con mofas al actor hasta punto de parodiarlo Ben Stiller en la mismísima ceremonia de los Oscar en febrero de 2009

Pero llega el festival de Venecia de 2010 y junto a su cuñado, Cassey Affleck, presenta el documental ‘I’m still here’ que recoge cada momento significante en la vida tanto pública como privada de este giro en su vida (o caída libre al subsuelo).


Este documental se fue premiado del mencionado festival de Venecia y con todo el mérito ya que relata de una forma cruda, directa y escalofriante el descenso a los infiernos de Joaquin Phoenix. Detalla el comienzo cuando anuncia su retirada, así como sus inquietudes y su vida privada mostrando consumo de drogas, prostitución y sexo sin concesiones. Aparecen personalidades como P.Diddy al que intentan contratar para la producción del disco pero que “no está a su nivel” así que todo queda en nada. Vemos como le van pegando bofetadas a Joaquin y como se castiga a base maltratar su salud hasta llegar a un punto de arrepentimiento del rumbo que ha tomado hasta que llega el culmen con la degradación púbica que sufre en el show de David Letterman. La guinda por supuesto está en el enfrentamiento con el público en su último show en Miami; la entrevista y el concierto son los momentos que más me han gustado. El cierre es perfecto, terminando donde empezó pero 28 años más tarde en una clara metáfora en la que el actor avanza en un río Panameño que poco a poco le va cubriendo como los abucheos de los que una vez disfrutaron con sus películas.

El punto más fuerte del documento es que Joaquin Phoenix ha demostrado tener más cojones que el caballo del Espartero, así sin más, interpretando un papel que ha durado más de un año y soportando la humillación pública y las mofas de todo el que le rodeaba. Las escenas son tan impactantes que dudamos si se trata realmente de una farsa o si todo es real (¡joder! ¡¡se le cagan en la cara de verdad!!). Y es que aquí está el mérito: sacrificar más de un año de tu vida por demostrar al mundo lo crueles que somos las personas y el infierno en que se pueden ver sumidos algunos artistas cuando el gusano de la fama les come por dentro y les hace cometer lo que desde fuera son locuras sin sentido.

Mi más sincero aplauso para Joaquín Phoenix y menos mal que al final todo era una farsa, un año interpretando un papel, y podemos tener su talento entre nosotros por muchos años más. Técnicamente no se cómo valorarlo porque no soy crítico de cine, pero en definitiva se trata de una bofetada cruda y sincera, y una labor digna de admiración.

Bravo.

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